jueves, 30 de julio de 2015

ME LA DEJARON ROJA COMO EL COLOR DE MI CABELLO.



                                                        ME DEJARON ROJO EL CULO
                  

Souza Cruzeiro es un futbolista brasileño bastante especial, no solo por el gran goleador que es, si no por el hecho de que es pelirrojo.Algo bastante fuera de lo ordinario en Brasil.   


El jugador aparte de eso también es reconocido por tener unas nalgas antojables que ponen duro hasta a un hetero ,
Después de cada entrenamiento, el jugador espera al ultimo para entrar a las regaderas, no porque sea tímido ni nada parecido, es mas bien que le resulta fastidioso en momentos las preguntas y el asombro de todos. A menudo mientras se ducha escucha risas o mira de reojo a sus compañeros espiarle. A el le fascina esto, lo pone caliente saberse espiado por los demás jugadores que le miran con morbo y curiosidad, el jugador siempre termina por masturbarse bajo el chorro de agua caliente, resulta ser todo un espectáculo para sus compañeros.
El jugador toma su misil, y lo acaricia suavemente y despacio retira la piel que cubre la roja y carnosa punta de su misil, poco a poco comienza a subirlo y bajarlo con movimientos circulares, sabe que lo observan y el disfruta exhibirse para sus compañeros quienes esperan con intensión de comprobar si los rumores son ciertos. Mientras el jugador continua masturbándose, varios otros han comenzado a hacerlo mirando aquella escena, ver al pelirrojo es todo un espectáculo, sobre todo cuando se da la vuelta, dejando ver ese enorme par de nalgas que tiene, comienza a acariciarlas suavemente, las aprieta con fuerza y de vez en cuando las golpea con sus manos haciendo un ruido por demás excitante que vuelve loco a los demás jugadores, quienes siguen jugando con sus garrotes viendo a su compañero de equipo a escondidas. Souza Cruzeiro comenzó a lamer sus dedos,  separo sus enormes nalgas dejando su apretado hueco expuesto, termino de lamer su dedo y lo introdujo completamente dentro de su portería, todos lo miraban atonitos, era obvio que Souza estaba hiendo mas lejos que otras veces, Souza sin duda quería algo mas y sus compañeros estaban dispuestos a dárselo.
Mientras los cinco jugadores estaba concentrados masturbándose viendo al pelirrojo jugando con ese enorme culazo que tiene.
 El entrenador se paro detrás de ellos, todos se llevaron una enorme sorpresa, cuando le escucharon decir: -¿De nuevo Souza esta jugando con su culazo?.

Todos dejaron lo que hacían, y se miraron entre si, ninguno de ellos atino a decir nada. Salieron rápidamente de las regaderas dejando ahí al entrenador a solas con el jugador. El entrenador estaba mirando con detenimiento a Souza quien ya sabia que no estaba solo.
El entrenador lentamente se saco la ropa, se acerco al jugador y sin decir una palabra se puso de rodillas y clavo su lengua en el hueco del jugador. Souza solo lanzo un gemido de sorpresa y placer, nadie nunca se había atrevido a responder a sus insinuaciones. Lo tomo por la cadera y siguió clavando cada vez mas hondo su lengua. Souza se retorcía al sentir esa húmeda lengua dentro de su portería, era lo que siempre había deseado, que alguien se trabajase ese hueco de una manera tan rica como su entrenador lo estaba haciendo. De pronto el entrenador se detuvo, se puso de pie frente a Souza y dijo: - El dueño del equipo desea verte, ya te he dejado bien preparado, te esta esperando-.
Souza termino de ducharse, su entrenador le golpeo el culo con fuerza y le dedico una sonrisa llena de morbo.  Una vez que llego a donde se encontraba el dueño del equipo Souza estaba nervioso, no tenia idea alguna de porque lo habían llamado, pero sin duda no era para nada bueno. O al menos eso creía el.  El dueño se
encontraba sentado en un camastro a la orilla de la piscina. Era un hombre de unos 45 años, sin duda se notaba en su cuerpo el gran cuidado que le tenia. Cuando Souza llego le encontró acostado en un bañador negro tomando sol, Souza le miro sorprendido nuevamente, se salía del bañado la punta de su garrote, y se veía como poco a poco este crecía y se ponías cada vez mas duro. Souza pensó que l bañador era muy chico, o el garrote de ese hombre era demasiado grande, fuera como fuera Souza presentía que  estaba por averiguarlo . No se equivocaba.
Pero vaya que eres grande- dijo el hombre- no te asustes no te he llamado por nada malo, es solo que quiero aclarar cierto rumor, ¿sabes?. Souza lo miro con curiosidad, tenia idea de lo que hablaba y sabia de que iba todo eso.  De que rumor me habla, señor –replico Souza-
Me han dicho que te encanta exhibirte ante tus compañeros, es eso verdad?. Souza preocupado respondio de manera afirmativa.
El hombre sonrió y tomo a Souza de una de las tiras de la tanga que le hizo poner, le miro a la cara y dijo. – Quiero ver como lo haces-. Souza, animado por la petición se puso frente al camastro y comenzó a exhibirse ante el dueño del equipo, quien lo miraba con fascinación mientras fumaba un puro.





Ahora juega con tus dedos en tu culo, quiero ver como es que te muestras ante tus compañeros-Dijo el hombre. Souza comenzó a jugar con sus dedos mientras aquel hombre le veía, el hombre se masturbaba viendo a Souza jugar con en su portería, Souza estaba excitadísimo, cuando sintió algo duro y pesado golpear sus enormes nalgas, se quedo atónito, ni siquiera se percato cuando aquel garrote entro en su boca de manera brusca.  Souza comenzó a chuparlo con desesperación, pero era tan grande que no cambia en su boca, Souza se atragantaba pero eso no le impedía comerse aquel garrote con emoción, a los pocos minutos de estalo comiendo, el hombre se sentó sobre el camastro, miro a Souza y le dijo- Ahora clávala entera- Souza no sabia que decir, creía que no podría caberle aquel rabo completo dentro de su portería, Souza lubrico con su saliva aquel grande y duro garrote, acomodo la punta por fuera de su portería y comenzó a moverse de arriba abajo despacio, tratando de que aquella cabeza, grande y húmeda entrara en el. El hombre lo tomo por la cadera y de un solo empujón le clavo la mitad a Souza, quien lanzo un intenso grito de dolor, el hombre lo sujeto con fuerza. Souza dijo que el garrote no entraría entero aun le quedaba la mitad, el hombre se rio y dijo, ¡Claro que entrara entera!. El hombre volvió a empujar con mas fuerza aun Souza volvió a gritar de dolor, pero a los pocos segundos de terminar de recibir todo el garrote dentro de su portería comenzó a gemir de intenso placer, el hombre comenzó a moverse cada vez mas rápido, después Souza comenzó a mover su cadera con movimientos rápidos y enérgicos, de vez en cuando hacia movimientos circulares, el enorme misil del dueño entraba y salía de la potería de Souza con rapidez. 




 El jugador estaba encantado, le gustaba sentir como aquel enorme trozo de carne se abría paso dentro del, estaba tan excitado que comenzó a hacer movimientos cada vez mas enérgicos, el hombre le azoto el culo un par de veces, ambos estaban al borde y a los pocos segundos el dueño anuncio que se correría, Souza quien jugaba con su propio misil, no pudo mas, comenzó a correrse de manera abundante, mientras sentía como el dueño, le volteaba para ponerle en cuatro patas y seguirle bombeando de manera agresiva, Souza comenzó a gemir cada vez mas fuerte, el hombre a los pocos segundos lanzo un gruñido y los espesos chorros de leche no se hicieron esperar, quedan una parte dentro de la portería de Souza y lo demás esparcido a chorros en la espalda de Souza y en sus carnosas nalgas, el jugador se quedo en esa posición sintiendo como toda ese leche escurría por sus balones, sus nalgas su portería su espalda y sus piernas, el hombre
sonrió y solo dijo: Es verdad lo que me han dicho y también es cierto que el vello de tus balones y tu arco es rojo. Souza solo se hecho a reir contento, completamente satisfecho y feliz de que por fin alguien haya atendido sus insinuaciones.
Aunque sabia que el y sus compañeros tenían un asunto pendiente, que pronto habrían de resvolver.











 

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